{"id":237,"date":"2019-08-16T23:13:48","date_gmt":"2019-08-16T23:13:48","guid":{"rendered":"https:\/\/manongomujica.com\/huacas-del-viento\/?p=237"},"modified":"2019-08-16T23:20:28","modified_gmt":"2019-08-16T23:20:28","slug":"lanzamiento-del-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manongomujica.com\/huacas-del-viento\/lanzamiento-del-libro\/","title":{"rendered":"LANZAMIENTO"},"content":{"rendered":"<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Lanzamiento del libro &quot;Huacas del Viento&quot; (2019)\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1MGjYMS-qjk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><strong>Presentadores:\u00a0<\/strong>Rafael Hastings y\u00a0Augusto Del Valle<\/p>\n<p><strong>Palabras de Augusto Del Valle C\u00e1rdenas sobre el\u00a0libro &#8220;Huacas del Viento&#8221;<\/strong><\/p>\n<p><em>Huacas del viento\u00a0<\/em>es un libro que integra poes\u00eda, pintura y fotograf\u00eda. Asimismo, es un libro que, sobre todo, apela a m\u00e1s de una experiencia que, de una manera cualitativa, invita a participar. \u00a0El mismo nombre del libro re\u00fane dos elementos que se\u00f1alan de manera diferente, hacia direcciones acaso distintas, pero complementarias: la palabra <em>Huaca\u00a0<\/em>refiere hacia lo sagrado, mientras el <em>viento\u00a0<\/em>recoge dicho impulso para hacer que se mueva y surja de pronto en alg\u00fan aspecto sonoro.<\/p>\n<p>La <em>Huaca\u00a0<\/em>o el <em>Huaca<\/em>, es tambi\u00e9n sujeto, un sujeto cuya antigua presencia supone respeto. Cada registro, apunta hacia alg\u00fan rasgo de dicha presencia: la poes\u00eda se recorta sobre el silencio, la pintura da movimiento al color, la fotograf\u00eda documenta el paisaje de Paracas, en palabras de Manongo y Pauline: \u201cEl desierto nos llama a Escuchar el Paisaje, a sentir en lo m\u00e1s hondo de nuestra alma que el privilegio de des-cubrir este Rostro Oculto, requiere de mucho respeto. El Paracas desconocido lo hemos ido descubriendo gradualmente como quien escucha una m\u00fasica ancestral desde el fondo del abismo\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Observar el paisaje en las fotograf\u00edas, en este caso, supone acercarse a varias l\u00edneas divisorias. Para empezar, la l\u00ednea de horizonte. Una que sigue el movimiento que dibuja el l\u00edmite entre la tierra y el cielo, pero tambi\u00e9n entre ambos y algunas zonas de movimiento, el emplazamiento de huellas y dunas, piedras y arena. La pintura, por su lado, convierte estos l\u00edmites en ritmo y color; en atm\u00f3sferas que sugieren silencio e introspecci\u00f3n. Las palabras apenas nombran lo que puede ser inmovilizado. El libro nos reta a seguir estas tres v\u00edas, estos tres caminos, un exterior que busca un eco interior en cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, mientras la fotograf\u00eda nos orienta no solo a fijar l\u00edneas m\u00e1s est\u00e1ticas sino tambi\u00e9n a observar la piel del paisaje, el d\u00eda y la noche, la luz y la sombra; la pintura desdobla estas formas para sugerir sonido y silencio, destellos, epifan\u00eda. Hay, impl\u00edcito, en este libro, una idea de tiempo. Si la <em>Huaca\u00a0<\/em>o el <em>Huaca\u00a0<\/em>da nombre a lo antiguo y ancestral, a lo que permanece y a lo que ha seguido siendo, tambi\u00e9n se lo da al abismo, a la noche de los or\u00edgenes. Acercase a este libro es como, llevando el tiempo de la ciudad dentro de nosotros, apuntar hacia lo que permanece.<\/p>\n<p>Si por un momento uno se remite a la historia de la pintura peruana, permanece sin explicaci\u00f3n aquella pintura del desierto y de Paracas, concretamente, aquella que surge desde las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, con consecuencias en los a\u00f1os siguientes y como una b\u00fasqueda de di\u00e1logo intercultural. Desde el mar Mediterr\u00e1neo, Jorge Eduardo Eielson le pide a sus amigos que le env\u00eden arena proveniente del <em>Paisaje infinito de la costa del Per\u00fa\u00a0<\/em>y tambi\u00e9n algo de su ropa. Pero el desierto, a modo de collage de Eielson, es apenas un recuerdo. Una memoria apenas intermitente. Desde luego, no olvido a Reynaldo Luza, con otro punto de vista que se asimila a quien camina y contempla m\u00faltiples entidades y tampoco a Regina Aprijaskis, con su bella serie Paracas, en la que junta pintura figurativa con pintura abstracta. Precisamente, all\u00ed donde la l\u00ednea de horizonte divide el cielo del agua. Y esto para citar solo a tres de mis artistas preferidos.<\/p>\n<p>Al regresar al libro de Manongo y Pauline, a este otro di\u00e1logo entre poes\u00eda, pintura y fotograf\u00eda, asumimos un ritmo que p\u00e1gina a p\u00e1gina \u00e9ste nos propone. Un ritmo para escuchar. Un hallazgo de un tiempo cualitativo a manera de un estado de conciencia o de la anulaci\u00f3n de la conciencia. Una mirada que integra el todo de la naturaleza en la finitud de una experiencia. La expresi\u00f3n individual cede su paso, entonces, a la calma. Retrocede el tiempo de la urgencia y en su reemplazo el ruido desaparece. Entonces apenas se asoma alg\u00fan hallazgo. Gracias desierto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentadores:\u00a0Rafael Hastings y\u00a0Augusto Del Valle Palabras de Augusto Del Valle C\u00e1rdenas sobre el\u00a0libro &#8220;Huacas del Viento&#8221; Huacas del viento\u00a0es un libro que integra poes\u00eda, pintura y fotograf\u00eda. 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